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Conocé la Ciudad de Ushuaia

A 50º de latitud sur, la última gran frontera del continente. Aquí termina la gran ruta panamericana que conecta Tierra de Fuego con Alaska. Ushuaia es la ciudad más austral del mundo, la puerta de entrada a la Antártida. Al fondo del fiordo y resguardada de la furia de Magallanes, sus luces resaltan sobre el paisaje de montañas australes. Valiente, joven y obstinada, Ushuaia luce calles que en los atardeceres se llenan de vida, vidrieras de comercios –de electrónica, de outdoor- con precios irresistibles; librerías para sumergirse en mundos fantásticos; bares cálidos y sofisticados restaurantes.

Cuando levanta la bruma las aguas tranquilas del Canal de Beagle reflejan las oscuras montañas boscosas y las blancas cumbres nevadas. Los leones marinos toman el sol mientras, más allá, anidan los pingüinos. Muy cerca, en la primera estancia del confín del mundo, es posible el encuentro con los pioneros.

A bordo del Tren del Fin del Mundo, resuena el silbato entre la estepa. Tierra del Fuego adquiere aquí una nueva dimensión, la del esfuerzo humano. Sale el sol y nace el bosque. Un parque de lengas y ñires, hermosos lagos donde los cisnes descansan plácidamente.

En invierno, la nieve –excelente- inunda el paisaje e invita a jugar. Además del imponente centro de esquí, con magníficas condiciones toda la temporada, la oferta de diversiones incluye clásicos paseos en trineo tirados por Huskies, salidas en motos de nieve y excursiones con raquetas para disfrutar sin límites la temporada blanca.

Durante el verano, el Parque Nacional Tierra del Fuego invita a recorrer parajes naturales de enorme belleza, entre lagos, turberas y bosques. También es posible adentrarse en la isla en 4x4, navegar en kayak en busca de lobos marinos, surcar el Canal de Beagle en un cómodo catamarán hasta llegar a las pingüineras y apreciar la magnificencia del paisaje desde un helicóptero. Sobrevolando la cordillera se aprecia la magnificencia del terreno, agreste y evocador.  Abajo, en ríos escondidos, salta la evasiva trucha. Los aficionados a la pesca tienen aquí uno de los destinos más selectos del mundo.  

Una naturaleza tan bella como arrebatadora, frondosa en verano, blanca en invierno, que llama al espíritu aventurero del pionero. En el pasaporte del viajero, un nuevo sello: el del fin del mundo.

FUENTE: www.argentina.travel

Fotografías: Gustavo Buyan

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